lunes, 16 de mayo de 2016

En mitad de la noche


Me despierto en mitad de la noche y me veo desde arriba como un pequeño ovillo, acurrucada sobre mí misma, como una coma cualquiera del libro que estoy leyendo. Todo es oscuro a mi alrededor pero no tengo miedo. Sé que soy un punto dentro del todo, de la inmensidad. Tampoco siento vértigo ni miedo a la caída en esta noche. Es más bien que me percibo como un pequeño ser con pequeños problemas, con necesidades diminutas, con ideas que no se ven de lo microscópicas que son en un espacio que intuyo infinito. A veces sé que ese punto que soy quiere ser el centro del universo allí donde esté. Es más, hay ocasiones en las que no soy yo la que se mueve al centro, sino que pretendo, en mis sueños de niña consentida, que todo lo demás gire alrededor mío y cuando digo todo, me refiero al todo. Es un intento que requiere una fuerza de atracción titánica que me deja exhausta, lo reconozco. Las teorías heliocéntricas me las aplico entonces a mí y a mis circunstancias que son la palanca que mueve mi universo lleno de satélites enanos que giran alrededor de mí. Pero no sé por qué en esta noche me empeño en verlo todo desde arriba cuando en realidad sigo en el calor de la cama y no me muevo ni un ápice. De repente veo que todo es relativo, que el tiempo y el espacio no están por ningún sitio, que me pierdo entre los pliegues del cosmos y que mi vida, mis problemas, mis alegrías no son para tanto, pero ¡se está tan a gusto durmiendo en mitad del universo siendo un pequeño punto! Buenas noches.

Foto de BdB


Se recomienda escuchar al mismo tiempo que se lee la entrada esta canción que me ha recomendado un gran amigo: Ray Lamontagne "In my own way". Gracias A. por estar ahí.



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