domingo, 4 de diciembre de 2016

Sobre la escritura



Esto de escribir tiene su parte de magia, yo así lo creo. No hay método, y cada cual lo hará de una manera diferente, que solo a él le funciona. La forma que de momento utilizo es la de la escritura espontánea. Empiezo anotando todo lo que me pasa por la cabeza sin pensar. Entonces, frases inconexas emborronan la pantalla del ordenador. Es algo así como cuando se vacía un bolso sobre una cama que sale de todo, no nos engañemos. Palabras sueltas, versos en busca de un poema, retales de canciones, … hasta que de repente, sin saber de dónde, surge un texto. 

Has echado la caña y, además de pescar la típica bota, esa que siempre aparece en los dibujos animados, notas que al final del hilo del sedal se mueve lo que andabas buscando a ciegas. La primera frase te resuena y hace que te centres en ella como un niño en su juguete nuevo. A partir de ese momento, todo parece más sencillo, pero solo lo parece. 

Ahora, si te concentras, van surgiendo otras ideas encadenadas, personajes que quieren salir del agua, sueños de una infancia que ni siquiera es la tuya, como la hebra que sale del centro de un ovillo. Tienes miedo de que sea demasiado corta o de que se rompa y no te lleve a ningún sitio y, por ello, tiras de ella con precaución. Te va contando cosas que tú misma no sabías que estaban tan bien organizadas en tu cabeza. Te sorprendes jugando con las palabras, las frases, los párrafos. Y la historia va creciendo ante tus ojos de forma natural, como un árbol. Hasta que de repente lo sientes, sientes que tu trabajo ha acabado y que cada palabra está donde quiere estar, en su sitio. Aunque eres tú la que lo construye, tienes la sensación de que el relato te ha utilizado para cobrar forma. Piensas que estaba esperándote en algún sitio de tu cabeza deseando salir a pasear, a un bosque de bambú o a una simple página en blanco. Y aquí lo tenéis, este recién nacido que se explica a sí mismo y a mí de dónde vienen él y sus hermanos. Ahora comprendo perfectamente cuando algunos escritores de reconocido renombre hablan de que para escribir hay que ponerse todos los días, rodeado de musas o no. Es la única manera, algo así como: comer, escribir y rascar, todo es empezar…

Y me voy, que este texto dice que ya no le hago falta.

Foto de BdB

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Yo decido

A donde mis decisiones me lleven

Todo lo que ha ocurrido, mis decisiones e indecisiones, me han traído aquí, a este sitio en el que estoy ahora. Del mismo modo que vivo en Murcia podría residir en otro país, con hijos que nunca conoceré porque no existirán como yo misma decidí cuando dije que no a alguien hace años. No sería la misma persona en ciertos aspectos porque mi experiencia vital sería otra. Tal vez iría teñida de rubio o vestiría de un modo que no me gusta desde la mujer que soy ahora. Mis amigos actuales no me conocerían cuando pasara a su lado por la calle. Da vértigo pensarlo fríamente.

Soy de las que cree que se puede cambiar y después de escribir esto, lo veo más claro aún. Lo que permanecería idéntico sería la familia, el origen, el idioma, es decir aspectos sobre los que yo no he tenido el poder de elegir. En lo demás, yo decido a cada instante y soy capaz de dirigirme a sitios que no habría pensado, dejándome llevar por la intuición. Afortunadamente algunos aspectos del carácter me unen a la niña que fui como un hilo invisible que me hacen reconocerme.

Imagino que al leerme estarás pensando cómo has llegado hasta este renglón. Todo, todo lo que hemos hecho, y lo que no, nos lleva al último sitio en el que nos encontramos. Puedes decidir seguir leyendo o tal vez no. Para ti que sí que sigues, te diré que me maravilla que todas tus decisiones te hayan traído hasta aquí. Muchas gracias por leerme. Yo también me voy ahora a hacer otra cosa. Hasta nuestro próximo encuentro.

Foto de BDB

martes, 29 de noviembre de 2016

Eso quiero yo



Las llaves que abren tus ojos
eso quiero tener.
El aroma de tu voz,
eso quiero escuchar.
La luz que dan tus manos,
eso quiero tocar.
El aire que mueves a tu paso
eso quiero perseguir.
Y, como diría la abuelita,
tu boca, para comerte mejor.
Eso quiero yo.

Foto de BdB

sábado, 26 de noviembre de 2016

Ser de agua y luz




Eres de agua y luz,
de noches y viento.
Dual e inaccesible,
me miras desde la cama
d e s h e c h a,
sin mediar palabra,
pidiendo más de lo mismo:
lenguas engarzadas 
nacidas en Babel,
vientres que se reconocen 
cuando se encuentran,
sonidos incomprensibles 
que significan deseo.
Y yo, callada, te observo
en esa selva de sábanas
acechando a tu presa. 
Ambos sabemos que soy yo,
pero no huyo.
Me acerco a ti,
dando un rodeo,
para dilatar lo irremediable...

Eres de luz y agua.
Yo te veo
y te bebo
a tragos dulces.



Dibujo de BdB

domingo, 20 de noviembre de 2016

Ya no estás



El tiempo de las flores marchitas en mi pelo parece ya lejano. Ahora en cambio prefiero mirarme reflejada en el agua del estanque de los nenúfares. El color rosa me queda tan bien al amanecer que he florecido como ellos. No me preocupa lo que no sucederá sin ti. Seré a pesar de no estar contigo, lo sé. De hecho ya soy aquella mujer que no lograbas ver, ni supiste amar sin medida. Miro mi reflejo, y aprecio en la mirada las lágrimas que derramé calladamente en el tiempo de las flores marchitas. Se han convertido en luz y hacen que brillen ahora mis ojos. Es hoy cuando siento que ya no estás en mí.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Mar sediento



Mar revuelto,
mar sediento,
lanzas y relanzas tu eco
hacia esta orilla intangible
donde me he parado a soñar.
Imagino que soy ola
en el mar abierto
y me pierdo por seguirte.
A cada brazada,
te alejas de mi sueño,
pero yo aún te escucho
en mi corazón de caracola
que, desde muy chiquita,
me repite al oído:
Regresa, regresa...

sábado, 12 de noviembre de 2016

Soy Sur




El viento del norte a veces
llega sin avisar
y te sorprende con las ventanas abiertas
de par en par.
Ya no hay remedio,
está dentro de ti.
De nada sirve que huelas verde
tras los cristales
empañados de recuerdos.
El mistral no amaina
y es tan realista que duele.
Primavera se niega
a romper el hielo sin tu ayuda.
El viento del norte
cubre de nieve fría
lo que tú creías cálido
justo en tu centro,
en ese rincón inaccesible
que nadie ha podido tocar.
Entonces hay que sacar
el sur a pasear
y abrir las venecianas
de dentro a afuera...
Volverse sur, ser sur.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Olvido


Los recuerdos se perdían en su memoria e, incapaz de recuperarlos, olvidaba que ya no existían. Volver a ser alguien sin saber quién habías sido, resultaba tan agotador como infructuoso y prefería dejarse hacer.

No reconocía su propia casa que cada mañana era una diferente, como un laberinto sin minotauro. Tampoco aquella mujer, que lo saludaba con tanto cariño al despertar, tenía rostro para él y pensó que podía ser alguien completamente nuevo que venía y fingía que lo conocía.

Un buen día empezó a tener miedo de perderse y regresó a casa no sabe cómo. No sabía si iba o venía y, sin saber qué dirección tomar, pidió ayuda. La ciudad se desdibujó, luego el barrio, el apartamento, el salón y, al final incluso su sillón le era ajeno. Su cuerpo ya no existía tampoco porque aquellas manos no eran suyas. Las miraba extasiado mientras se movían a un ritmo lento frente a él. Los espejos dejaron de existir y, después de la ducha, veía como aquella mujer sin rostro reconocible peinaba a un hombre que lo miraba con ojos de indiferencia.

Los días empezaron a mezclarse con las noches en una danza aleatoria. Dejó de sentir hambre o sueño. Tampoco su mirada le servía para nada porque estaba perdido en un maremágnum de objetos, sombras, voces que se le mezclaban en todos sus sentidos. Y como no podía nombrar nada, callaba a gritos, como los bebés cuando llegan al mundo.


Mi pequeño homenaje a aquellas personas que, como el protagonista de este microrrelato, se desdibujan sin querer.
  
Foto de BdB: Las manos de mis padres. 

martes, 8 de noviembre de 2016

La fotografía y yo

En plena faena


Cuando hago una foto de la que me siento especialmente satisfecha, me sorprendo muchas veces pensando que quizás no habrá otras, que desde ese momento no voy a ser capaz de encontrar más imágenes bellas. Es como tener miedo a que se me desgaste el ojo fotográfico, la creatividad y el disfrute de esos segundos que ya no se repetirán. Sé que es ilógico pero, por otro lado, pienso también que, del mismo modo que capté la primera instantánea, así de repente, puede que me desconecte de un momento al otro de la siguiente foto y no haya un después. 



La verdad es que esta actividad me hace mucho más consciente de lo que me rodea y del paso del tiempo al observar cómo se mueve la luz disimuladamente, acariciando los objetos y a mí misma a su paso. Esas sesiones en las que los minutos corren más rápido que una ráfaga de fotos me hacen pensar que he encontrado mi elemento. Nado en él plácidamente perdiendo la noción del espacio de tiempo transcurrido que, en muchas ocasiones, se convierte además en un ejercicio de acrobacia para conseguir un encuadre que recoja lo que quiero. Todo ventajas.

Cuando no hacía fotos pensaba que los que las tomaban estaban perdiéndose lo que tenían delante al verlo a través de un cristal; una especie de realidad virtual o envasada. Ahora sé que se disfruta el doble o más. Estás muy presente cuando fotografías y además miras con otros ojos que, aun siendo los tuyos, ven cosas que a ti misma te sorprenden. Pero lo que me parece realmente mágico es hacer retratos. Supone una intimidad que emociona. Las personas desnudan su mirada ante el objetivo y detrás estás tú sintiendo su brillo, intensidad, inquietud, corte, fuerza, inocencia… según. Cuando fotografío a alguien le doy las gracias por permitirme hacerlo pues me parece un regalo que no se le ofrece a todo el mundo.

Hacía meses que necesitaba reflexionar sobre esto pero, como me ocupa tanto tiempo esta nueva afición, he dejado un poco abandonada la pluma. Sin embargo me doy cuenta de que estas dos actividades son complementarias para mí porque existe un lenguaje poético en las imágenes que capto, y a la vez los textos me sugieren formas, brillos, texturas. En algunas ocasiones me quedo mirando una foto y le dejo que me sugiera las palabras que le sirvan de presentación. Y no penséis que estoy loca, no. Me quedo contenta de poder conjugar ambas actividades creativas porque intuyo que me podrán acompañar siempre. 

Pienso que la vida en realidad es una ráfaga fotográfica que dura tanto como nuestra estancia en este planeta. Desde que nacemos, nuestra cámara fotográfica de doble objetivo superavanzada capta el mundo permitiendo guardar en la memoria aquellas instantáneas que resumen momentos, personas y recuerdos significativos para cada uno. Nunca ha tenido tanto sentido mi frase favorita: Somos instantes. Por ello tengo claro que seguiré captando instantáneas que no son otra cosa que fotogramas de mi propia vida. Aunque cueste creerlo, no podemos no hacer fotos cada vez que abrimos los ojos. Así pues os deseo un feliz y largo safari fotográfico.

Primer intento de foto artística con el móvil, año 2013.
                 

domingo, 23 de octubre de 2016

De corazones y fresas














Las fresas son corazones
me dices, y yo las veo
con su rojo intenso 
como nuestra pasión.
El amor nace en cada latido
me dices, y yo oigo el tam-tam 
que golpea mi pecho
llenando mis venas de tu calor.
El amor no ocupa lugar
me dices, y entonces 
me veo infinita.
En mí cabe todo:
las risas, los besos,
las flores del jardín,
los sueños prendidos en mi pelo.

El amor sabe a fruta nueva
cada mañana en mi alcoba, 
allí donde quedan las caricias,
y los tequieros al amanecer,
enredados en nuestros deseos.
Entonces te digo que
los corazones parecen fresas,
y que el infinito es pequeño
para que quepa tanto amor.

martes, 18 de octubre de 2016

TiCTaC




Tic Tac. 
Eco del silencio.
Sonidos que se repiten en un mar de tiempo.
No estoy cansada tan sólo aturdida, sedienta.
El agua del mar no se bebe, 
el agua del mar se evapora sin apagar mi sed.
No estoy en la orilla esperando
el murmullo de una voz.
Es inminente lo que sucederá
y tiemblo ante la certeza.
No serás tú quien me sacie,
ni el agua del mar,
ni el eco del silencio,
serán los latidos de mi alado corazón salado.
Tictac, ya vuelas.

jueves, 26 de mayo de 2016

Puzzle de nubes


Las nubes eran piezas que siempre encajaban entre sí pero que no formaban nada en particular. A veces se daba cuenta de que podían ser justo la pieza que le faltaba a su día. Amanecer se había convertido, desde hacía algún tiempo, en una manera de agradecer a la vida que seguía jugando con ella. Abría los ojos y decía: "Buenos días vida, gracias por permitirme otro día más en el mundo". Se preguntaba entonces si el sol se encargaría hoy de crear un ama-nacer de esos que se te graban en la retina. Ante la duda, solía levantarse y asomarse a la ventana con la inquietud de la niña que espera a los Reyes Magos, sabiendo que podía encontrar lo que deseaba o a veces lo que ni siquiera sabía que existía y que siempre había querido, o no. El cielo la sorprendía y le daba serenidad, aunque conocía a veces mañanas frías muy bravas, de colores grises y a las que les tenía un poco de respeto. Pensaba que salir a la calle en días así era una verdadera odisea ante la que no tenía ni paraguas ni abrigos suficientes en el armario. Se lanzaba entonces en caída libre y, de repente, se daba cuenta de que tenía siempre un paracaídas de reserva a punto que no había visto antes. Aunque aquellos días al volver a casa le demostraban que era más fuerte de lo que pensaba, no le impedían sentir vértigo cuando los tenía de frente. 


Esta mañana, asombrosamente, las nubes encajan con sus deseos pues visten los colores brillantes que más le gustan. Sonríe desde la ventana pensando que tiene que abrir todos esos regalos de debajo del árbol que le brinda el nuevo alba, pero antes suspira aliviada cuando toquetea en su espalda el paracaídas que ha ido confeccionando en los días grises. ¡Preparada, lista,... ya!




Gracias P. por ayudarme con el título y a ti G. por soportar la lectura de mis textos en silencio.
A ti A. por la búsqueda de música para esta entrada que nos está costando. Lo importante es el camino, ya llegaremos a la meta ;-)

Fotografía de BdB

lunes, 16 de mayo de 2016

En mitad de la noche


Me despierto en mitad de la noche y me veo desde arriba como un pequeño ovillo, acurrucada sobre mí misma, como una coma cualquiera del libro que estoy leyendo. Todo es oscuro a mi alrededor pero no tengo miedo. Sé que soy un punto dentro del todo, de la inmensidad. Tampoco siento vértigo ni miedo a la caída en esta noche. Es más bien que me percibo como un pequeño ser con pequeños problemas, con necesidades diminutas, con ideas que no se ven de lo microscópicas que son en un espacio que intuyo infinito. A veces sé que ese punto que soy quiere ser el centro del universo allí donde esté. Es más, hay ocasiones en las que no soy yo la que se mueve al centro, sino que pretendo, en mis sueños de niña consentida, que todo lo demás gire alrededor mío y cuando digo todo, me refiero al todo. Es un intento que requiere una fuerza de atracción titánica que me deja exhausta, lo reconozco. Las teorías heliocéntricas me las aplico entonces a mí y a mis circunstancias que son la palanca que mueve mi universo lleno de satélites enanos que giran alrededor de mí. Pero no sé por qué en esta noche me empeño en verlo todo desde arriba cuando en realidad sigo en el calor de la cama y no me muevo ni un ápice. De repente veo que todo es relativo, que el tiempo y el espacio no están por ningún sitio, que me pierdo entre los pliegues del cosmos y que mi vida, mis problemas, mis alegrías no son para tanto, pero ¡se está tan a gusto durmiendo en mitad del universo siendo un pequeño punto! Buenas noches.

Foto de BdB


Se recomienda escuchar al mismo tiempo que se lee la entrada esta canción que me ha recomendado un gran amigo: Ray Lamontagne "In my own way". Gracias A. por estar ahí.



lunes, 21 de marzo de 2016

No quiero...



No quiero tus besos a medias
ni tus caricias para luego
cuando estoy a tu lado.
Prefiero no tener nada
a tenerlo todo
del otro lado de tu pecho.
No quiero noches de adioses que duelen,
ni frialdad en tus manos...
Quiero tus palabras al oído
mientras acaricias mi pelo
como en esos ratos fugaces
en que sales y te entregas.
No pongas distancia
cuando estamos juntos.


Foto de BdB

miércoles, 14 de octubre de 2015

Septiembre





Llueve,
avanza el otoño.
Hoy quiero ser marzo
y seguir oliendo a verde.
La luz azul del verano
vuela al sur, y tras ella yo.
Este dulce septiembre
escampa en mi corazón.



Fotografía realizada por BdB

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Todo y nada puede pasar

Cielo nocturno del mundo de los sueños
Cuando apareció en mi vida, no le di demasiada importancia, o eso creía. Una noche entró en mis sueños sin permiso. Por lo menos yo no lo se lo había dado de manera consciente. El mundo onírico no tiene las mismas convenciones y cualquiera puede mezclarse en uno de ellos. Así que para mí, una persona a la que le gusta tener todo bien previsto, las noches eran el sitio ideal para soltarse la melena.

Se acercó y me cogió la mano, como el que toma un pájaro, y yo me dejé hacer. Los sueños es lo que tienen, todo es perfecto y admisible. No sé si me susurró algo al oído y, cuando me di la vuelta, nos besamos sabiendo que era un momento único, de esos que tal vez no llegues a vivir realmente nunca. Fueron unos segundos que, al despertar, me mantuvieron todo el día con su sabor en los labios.

Cuando lo volví a encontrar la noche siguiente, le dije tímidamente sin mirarlo a los ojos:
- Anoche estuviste en mis sueños.
- Lo sé y me gustó.
- A mí también, volví a decir.
Esta vez había tenido un sueño por capítulos y en la segunda parte fuimos incapaces, aun estando en esa tierra sin ley, de volver a besarnos. Paseamos entonces de la mano, dichosos de saber que allí teníamos un lugar común en el que cualquier cosa podía pasar, si así lo queríamos ambos.

Fotografía: BdB

domingo, 6 de septiembre de 2015

La magia del movimiento

Viento en acción
¿Te has parado a apreciar alguna vez el magnetismo del movimiento creado por el viento? Sin querer, realza la belleza de lo que nos rodea, e incluso nos hace fijarnos en la vaporosidad de las cosas, en que son más livianas de lo que nos creemos. Puedes sentir su olor que a veces viene de lejos y ha sido traído con esmero por varios vientos que, a modo de cadena, se empeñan en que huelas a azahar o al perfume de la persona que amas. Sin darse cuenta, es capaz de traer el pasado a bocanadas, y tú no puedes hacer otra cosa que viajar con él a lugares tan insospechados como tu infancia.

Gracias al viento una pequeña mariposa es capaz de crear su efecto y hacer que todo empiece a moverse. Quién sabe si la tormenta de esta mañana no ha sido provocada por una de ellas. No, no la culpo, se lo agradezco. Despertarse oyendo llover y oliendo a tierra mojada es un lujo que no se puede tener todos los días, y menos por estas comarcas del sur.

Me vienen a la mente, a esa parte que escoge los retazos con movimiento en mi memoria, la sinuosidad del cabello a la orilla del mar, las olas que mecen la luna, o incluso la ropa tendida, esa que huele a madre. O su infinita creatividad cuando moldea las nubes haciendo del cielo un cuadro inacabable, que no puedes dejar de mirar.

Sentir el viento en la cara te inunda, dándote la vida como al bebé recién nacido. A veces dan ganas de gritar y otras de callar enmudecido porque no hay palabras. Ser viento en el viento, simplemente.


Fotografía: BdB

martes, 21 de julio de 2015

¿Y la belleza?


No hay llave en la cerradura
que abre la luz del mundo.
Ni siquiera puerta.
La luz, con su belleza,
siempre está ahí,
la sientas o no.
A veces eres puerta,
y otras, la llave.

Foto de BdB

viernes, 17 de julio de 2015

jueves, 9 de julio de 2015

Amanece

Estás durmiendo tranquilamente a mi lado
y el día amanece...
¿No lo oyes llegar y
meterse en nuestra cama?
Viene con el cuerpo fresco y nuevo,
se acomoda,
y nos da otra oportunidad
de seguir amando.

miércoles, 10 de junio de 2015

En el caparazón

Salir del caparazón
y ver que no hay nada
ni un destello de lo que fue.
Al fondo del salón,
arrinconada, la lluvia
inunda los espacios
donde creamos sueños.
En la inmensidad del tiempo
tú, un simple recuerdo
que aun efímero perdura.
Salgo de mi caparazón
y no hay nada,
ni fuera ni dentro.

Conversaciones con el tiempo (4)

Hoy el tiempo me dice que puedo empezar el resto de mi vida, estoy preparada.

jueves, 4 de junio de 2015

Conversaciones con el tiempo (3)

Hoy el tiempo me sonríe, dice que aunque pasa por mí, sigo guapísima. Sé que miente o al menos mentirá algún día.

Son del mar


Las reservas de calor para el verano se estaban agotando y en el poblado nos preparábamos para el cargamento de frío que se avecinaba. Los mayores habían trabajado duro guardando provisiones para el invierno. El mar era nuestro recurso natural y a él le dedicábamos las dulces noches del verano para sacar los víveres que luego salábamos al sol.

Yo era aún una niña y disfrutaba tanto del calor como la cigarra del cuento. Cantaba, sesteaba y esperaba las barcas que traían su cargamento brillante a la orilla. Mi misión consistía en separar los diferentes tipos de peces y demás criaturas marinas al vaciar las redes. Aunque ya lo hacía con rapidez, al principio me supuso un verdadero quebradero de cabeza. Muchos “esoesunasardinaynounboquerón” hicieron falta para que mis manos se volvieran cada día más ágiles.

Los vientos del norte esperaban escondidos buscando el mejor momento para entrar en escena y yo, sola en la playa, veía como las barcas, bien amarradas, se mecían suavemente preparándose para las duras tormentas del invierno. En mis juegos infantiles conversaba con ellas y me decían: “Somos del mar”. Y yo sabía que las más viejitas, ésas que tanto crujían, no se equivocaban pues no volverían a separarse de él nunca más a la llegada del próximo verano. 


Foto de mi amigo César Cerón

lunes, 1 de junio de 2015

domingo, 3 de mayo de 2015

Verde esmeralda

Foto de familia. Cuenca primavera 2015.
Al otro lado de la laguna verde esmeralda esos pinos me miran. Al principio creía que era yo la que lo hacía, pero no. Son ellos. Soy yo la nueva aquí... Para mí el espectáculo es verde: los pinos y la laguna. Para ellos soy yo: una mujer pequeña y sola que se deja acariciar por el viento al sol. A lo mejor no lo notan pero me he dado cuenta de que me observan con cariño. No dicen nada, no hace falta. En realidad somos lo mismo: naturaleza. Yo voy vestida en una playa nudista, y por ello me siento rara, fuera de lugar, aunque es mi sitio...

domingo, 5 de abril de 2015

De vuelta



Un largo día de duro trabajo es una buena razón para volver a casa. No importa que el cuerpo duela, ni que la mirada sea incapaz de ver que la cortina se agita vaporosa al verme llegar.

Ya estoy aquí y todo lo demás, lo que está por venir y lo ya vivido, son los pasos que inexorablemente me llevan a ti que estás a miles de kilómetros, más allá del mar, esperándome.


Foto: César Cerón
Entrada publicada en http://enhebrados.blogspot.com.es/

domingo, 22 de marzo de 2015

Olores

Atardecer murciano este invierno

Retoco de colores mi cielo.
Mullo la almohada de los sueños
que me acompaña desde niña,
pero antes,
subo al tejado morado del atardecer,
y dirijo la antena directa al corazón.

Hace frío en esta buhardilla quejumbrosa
donde encontré punto de amarre.
Oigo, desde el balcón,
una sirena hueca que,
mezclada con el eco de voces antiguas,
presagia con urgencia
una nueva travesía.

De vez en cuando,
reaparecen las dudas en el oleaje
que me arrulla con su mar de fondo.
Ola tras ola me dejo llevar
por la ingravidez de mi cuerpo en el agua.

Cuando me alejo de la orilla
veo que ante mí no hay nada
pero huele a todo:
A pan recién horneado, a ilusiones doradas,
a jabón en los cajones y miradas serenas,
al reflejo de mi cuerpo nacarado
dibujado por el alba.

jueves, 19 de marzo de 2015

Musique


Cuando escucho la banda sonora de Cinema Paradiso se me alegra el alma, con una paz que me hace sonreír por dentro y por fuera desde los primeros compases. Esto me lleva a pensar que la música crea pequeños recipientes donde se guardan las emociones en conserva. Allí se quedan esperando a que le des al play para dejar salir su perfume, igual y diferente cada vez. A veces la nostalgia se convierte en alegría por la nostalgia, el amor es ahora recuerdo, las palabras son caricias, tus ojos son besos e incluso cada persona amada a lo largo del tiempo...
 
Me pregunto a menudo si el compositor era consciente de la belleza que creaba y de las almas que iba a acariciar. Un momento creativo así debe ser mágico. Esas primeras notas que surgen de repente unas detrás de otras, pariendo una sencilla y pequeña melodía que te tintinea en la cabeza. Su posterior crianza hasta que se va sola por esos mundos de dios a conmover a millones de personas que, al igual que yo, se creen únicas cuando la escuchan. Y por último, saber que esa criaturita es inmortal y atemporal como los sentimientos.

Yo me dejo llevar por la música que en algunas ocasiones me es tan necesaria como respirar. Entonces, abro la carta de las emociones y destapo un tarro con el sabor de mi momento: ternura, amor, rabia, saudade... hasta saciarme. Compartir la música no es otra cosa que compartirse a uno mismo y querer estar más cerca del otro. ¿Cenamos juntos?

NOTA: Se lo dedico a todos lo que han compartido música conmigo porque de alguna manera me han mostrado que les importo.

Cada melodía, cuando es ya adulta, puede pasar a gestar también otros seres, criaturas, sueños... En este caso acabo de dar a luz a una entrada de Ennio Morricone. ;-) BdB

domingo, 1 de marzo de 2015

Incapacidades

"No valoras lo que tienes hasta que lo pierdes", es una frase que siempre me ha fastidiado mucho...
Cuando la dicen me pregunto qué es lo que me estaré perdiendo. Lo busco desesperada y olfateo a mi alrededor para encontrar alguna pista. ¿Sería más feliz si me diera cuenta de lo que soy incapaz de ver?

viernes, 27 de febrero de 2015

Tiempo de deseos

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Recuerdo con añoranza aquellos años en los que fui feliz sin saberlo. Cuando el tiempo corría lo justo para que no me quedara rezagada en el pasado. Y tampoco corría tanto como para estar en el futuro la mayor parte del rato. Yo me movía al ritmodemisdeseos, una medida temporal que no está científicamente probada pero que es perfecta por su precisión, os lo aseguro. Cada una de estas medidas abarcan el intervalo exacto que va desde que sientes que si no haces algo serás menos feliz y lo llevas a cabo. Si os dais cuenta es algo perfecto en su duración, no hay probabilidad de error en su longitud. 

Ser niña es lo que tiene, allí todo es posible: Desde parar el mundo porque tus pensamientos crean otro paralelo, hasta mirar tu vida desde allí y no querer volver.

A lo mejor sigo siendo feliz y no lo sé tampoco ahora. A lo peor me estoy haciendo mayor y mi unidad de tiempo ya no es tan exacta porque no coincide con el ritmodemisdeseos. Tic tac tic tac...

Fotografía: BdB

martes, 24 de febrero de 2015

Tres variaciones



-1-

Siempre que escribo lo hago para un tú aunque muchas veces ese tú sea yo misma, ¿te ocurre a ti lo mismo cuando tienes la cámara entre tus manos?

Esta foto que me hiciste en la pradera, sin que supieras que me daba cuenta, me hace pensar en esto que te cuento. Aunque si bien es cierto que aquí la combinación de espejos se complica: Sabía que estabas detrás de mí y me decía "¡qué foto tan chula está haciendo!". Era como si me observara a través de tu objetivo-subjetivo. Me veía y, a la vez, era consciente de la belleza de un fotograma en el que yo estaba pero en el que no me llegaba a sentir inmersa. Mientras pensaba todo esto estaba fuera del momento, estaba en el futuro, justo cuando me enseñaras la foto para darme una sorpresa. ¿A ti te pasó lo mismo? A veces los pensamientos consiguen secuestrar todos nuestros sentidos y nos hacen viajar a un tiempo que realmente aún no existe.

-2- 

Sin duda esperó a que todos se marcharan para hacerse la dueña de la tarde y estoy segura de que ni siquiera advirtió el clic de la cámara. Me sorprende que no te dieras cuenta de su deseo de estar sola mirando la inmensidad. ¿Le robaste la soledad para regalársela a los demás? Te encargaste, como buen testigo mudo, de aprehender ese remanso de serenidad en tonos grises para que fuera eterno. Las imágenes capturadas incomprensiblemente son, en el fondo, liberadoras.

-3-

La reunión había sido peculiar, decidimos que nada de paredes de hormigón. Se os ocurrió que encontrarnos en la pradera nos haría sacar todo lo que habíamos guardado desde hacía años de una forma más natural. No entendí la disposición de las sillas porque no nos permitía vernos aunque sí escucharnos. Pronunciamos verdades a medias porque la verdad entera como tal no existe. Cuando decidimos que ya estaba todo dicho, me sentí incapaz de seguir al grupo. Percibía vuestras risas nerviosas al volver a miraros a la cara, las palabras de disculpa, el intento de acabar de una vez con los malentendidos. Allí, estática, acurrucada en el sol de la tarde, preferí seguir escuchando el silencio de las palabras que no se habían dicho.


Foto de mi amigo César Cérón

miércoles, 18 de febrero de 2015

Tiempo otoñal


Ahora me sabes a otoño, como aquel parque en el que nos conocimos. Incluso tus pasos resuenan en mi cabeza con el crepitar triste de sus hojas caídas. Hoy me dices que te vas, que te llevas lo que quedaba de risas en la nevera, pero que no lo haces a mala fe.

Te has dado cuenta de que el tiempo corre y tienes que ir tras él para que no se te escape. En casa, en cambio, el reloj marca las horas con un ritmo tan lento que pesa.


Foto de mi amigo César Cerón
Publicado en 2012 en el blog enhebrados.blogspot.com

jueves, 12 de febrero de 2015

Playback

-¿Que cómo nos encontramos? Pues fue a través de un conocido común. ¿Conoces a Jorge Drexler? Y yo negué con la cabeza.

-Pues yo tampoco, pero soy su fan número uno.

-¿Era una pregunta trampa?

-No, era una pregunta chorra para crear intriga y expectación. Soy muy peliculera, ya me conoces...

-Bueno, al grano, ¡anda que es para hoy|

-Vale. Pues mira, volvía un día del trabajo y escuchaba a toda cebolla mi canción favorita de Drexler en la radio. Para desestresar, ya sabes... Me desplazaba por las calles de Murcia como si no hubiera nada más que yo y esa música, sin pensar. Era hora punta y estaba rodeada de muchos coches pero no me importaba ir cantando y bailando en el asiento. Bueno pues, justo en el momento de mayor apogeo de la canción, tras un movimiento coreográfico de la cabeza a la derecha a la vez que hacía el playback de mi vida, me encuentro de frente con un hombre que creía cantar y bailar mejor que yo el tema. Él, en su coche, escuchaba la misma emisora. De repente nos quedamos enfrentados cara con cara, cortados en mitad de la interpretación. Nos dio por reír a la vez que nos poníamos rojos por el corte. Luego, esa bonita sonrisa, que se me quedó grabada como una instantánea en la retina, hizo el resto. Eso y que a él se ve que le pasó algo parecido porque ambos hicimos lo imposible por encontrarnos. Murcia es un pañuelo, afortunadamente a veces.

martes, 21 de octubre de 2014

La música del Mundo


Aquella ninfa del río volvía a casa por el sendero al sol. Como era un día de verano, lucía un atuendo liviano y vaporoso. Yo la seguía de cerca temerosa de hacerla desaparecer. Avanzaba como flotando en el aire y sin embargo era de carne y hueso. 

De repente, para mi sorpresa, agarró un palito que, a modo de batuta, le servía para dirigir la música del Mundo. Murmuraba "¡viento sopla!” y la brisa se escuchaba con más intensidad. Movía su cuerpecillo como un director de orquesta y los pájaros, grillos y demás seres tañían, piaban, croaban al ritmo que ella les marcaba. Una linda melodía surgía entonces de entre los chopos. Yo al menos creí escucharla por primera vez. Ella respiraba tranquila y sonreía. Creo que se volvió a mirar en mi dirección y yo me oculté aún más en la maleza. Estoy segura de que me vio boquiabierta ante toda esa belleza. Yo no sabía si era ella la que hacía sonar el Mundo o simplemente me permitió por esta vez percibir su música. Lo cierto y verdad es que desde entonces el sendero del río ya no es igual o tal vez, simplemente, yo he cambiado. Y, aunque no vuelva a verla nunca más, siempre estará en mí porque es el origen de mi cambio. 


NOTA
Sorprendentemente este relato es real. Su protagonista es mi prima Ivette que con su corta edad y gran imaginación me propuso jugar a hacer música por el sendero del río Mundo de vuelta a casa. Ilusa de mí creía que íbamos a imitar el sonido de los instrumentos con la boca. Ella fue mucho más allá y dirigió, ayudada con un palito, los sonidos que nos rodeaban en plena naturaleza. Cuando un pájaro cantaba, ella le decía: ¡Muy bien pajarito!...Yo la seguía emocionada, sabiendo que ese momento era único al igual que ella. Gracias Ivette.

lunes, 16 de junio de 2014

De lluvia y camaleones

Hoy ha sido un día de lluvia y camaleones. De presentimientos (sin pre) recién nacidos. De encuentros (sin enr) inacabados en un verano que añora aún más verano.

Las palabras que salen solas desde esa parte del corazón llena del aroma al limón recién cortado. No son amargas sino más bien cálidas y suaves, deliciosas. Las palabras que van y vienen, que no permiten que el aire se llene de silencio, que temen que, de no estar ellas, no haya explicación a pie de foto, como en el cine mudo, el cine Exín.

Y en el paseo se saborea el mar desde esta orilla pero no se toca, no se oye, sólo se mira, se sueña. Entre tanto las risas y los comentarios sobre armarios a rebosar de cosas que sí y otras que por si acaso. Ese tipo de acaso que la mayoría de las veces nunca llega porque no ni es una posibilidad siquiera. Y entonces, al final del día, comienza a oler a camaleones y lluvia por todos los rincones en una danza de imágenes que vienen y van como las palabras, deliciosas.




Este escrito lleva 2 años guardado en la recámara. Recoge una tarde rodeada de amigos muy especiales que entonces, ahora y siempre seguirán siéndolo. Ellos saben quiénes son. Es simplemente un juego de palabras que nacieron así del tirón y que me parecen poéticas. Ahí quedan.

sábado, 8 de febrero de 2014

Efímero


Era efímero como las llamas y así se dejaba llevar por el viento, en un vaivén que lo adormecía con arrullos de plata. Sonreía cuando, al pasar por entre los árboles, las ramas acariciaban su cuerpo incandescente. No lo veían, lo sabía, era tan sólo su aura, llena de los colores del universo, su pequeño universo de recuerdos. No volvería más a su habitación, donde todos lo lloraban, ahora se dejaría mecer hasta desaparecer en otra dimensión. Ya no era ni estaba, pero sabía que existía.

La foto es de la primavera pasada en la Sierra del Segura.

jueves, 30 de enero de 2014

Sombra



Nuestra sombra nos persigue, y no podemos hacer nada para separarnos de ella. Algo así ocurrió en aquella civilización, por llamarla de alguna manera. La superproducción de plásticos, objetos inútiles y baterías llegó a unos extremos que no alcanzaríais a imaginar. Salía un nuevo modelo de microprocesador para potenciar la sensación de sabor en la boca y, acto seguido, todos tiraban a la basura el anterior por estar desfasado. La competencia entre compañías era tan feroz que tener se convertía en el lema que movía a la inmensa mayoría. Pero tanto despilfarro creó una gran nube de contaminación que, como toda sombra que se precie de serlo, perseguía en su movimiento a los que la habían creado: las ciudades. Los rayos del sol no podían traspasar la espesa capa de humos que envolvía al que habían dado en llamar, años atrás, el Planeta Azul. En algunas ciudades, las depresiones por no poder ver el astro rey obligaron a instalar pantallas gigantes en las calles donde se retransmitían imágenes preciosas de amaneceres y atardeceres de otras épocas.

Si se observaba desde el planeta de al lado, no se veía ni un cachito de tierra, sólo mar gris y humo que marcaba perfectamente el contorno de los cinco continentes: Amiérdica, Eurroba, Ansia, Cáfrica y Obsceanía.

La gente se echaba las manos a la cabeza, como si todo esto fuera algo nuevo, pero lo cierto y verdad es que ya se hablaba de esta hecatombe desde hacía décadas. Ahora se sabía que los poderes políticos y económicos no le habían dado importancia protegiendo así los intereses de las grandes empresas que movían el mundo a base de dinero.

Algunos empezaron a alzar la voz tras las máscaras antigás que les permitían respirar un sucedáneo del aire puro. Había que acabar con esta pesadilla cuya solución sólo podría pasar por “decrecer” y dejar de “progresar” en comodidades. Tal vez se trataba simplemente de “regresar” al pasado, donde el hombre dejaba huellas y no cicatrices en un Planeta Azul que ahora era tan irreal como los príncipes de los cuentos.
 

Nota: Las imágenes son sacadas de la prensa. Al principio se habló de que el gobierno chino estaba proyectando estas imágenes ante tanta contaminación, luego dijeron que eran parte de una campaña publicitaria. Lo que está claro es que su existencia es bochornosa y hace pensar. Por favor, pensemos pero sobre todo actuemos.

lunes, 20 de enero de 2014

Mar de fondo

Hoyos que dieron lugar a esta investigación.
 
Nunca me dijeron de dónde vienen las emociones y por qué unas veces son abruptas y otras te acarician. Pero no sabían que yo era más tenaz que los silencios, y que les iba a poner las palabras no pronunciadas.

Dicen que todos somos parte de un todo, y eso me dio la pista. Os he traído aquí las fotos que saqué la otra tarde cerca del mar. Allí descubrí esta línea de agujeros que parecen los tubos de un órgano y que provienen directamente de las profundidades del rompeolas. Al parecer se encargan de interpretar la sinfonía que el mar les dicta, expeliendo el aire con las cadencias más variadas. A veces la melodía es brava como la aMARgura, otras tan suave que calMARá. Yo estaba MARavillada al descubrir que el océano puede generar tal gama de sonidos que MARcan tu propio ritmo emocional, una vez en la superficie. Sí, su música te coge de la mano y te transporta desde la tristeza a la euforia sin moverte del sitio. El mar te llama como hace la Luna con las MAReas, hasta la orilla para que te puedas acercar a la voz del mundo. Lo que ocurre es que nos distraemos tantas veces en el ajetreo de la vida que somos incapaces de percibir la melodía que nos rodea. Perdemos infinidad de notas y ya no oímos música sino más bien ruido. Entonces no sabemos si mi-MAR y tu-MAR son lugares distintos o vasos comunicantes. Yo me quedo con lo segundo.

Y a quien piense que todo esto no tiene sentido o que me lo invento, le diré que una de las palabras que más nos gustan y necesitamos es aMAR, ¡por algo será!

Primer plano de la tristeza :-(

viernes, 3 de enero de 2014

Una tarde de verano y una despedida

No he conocido a nadie más al que le gustaran tanto los fósiles.

Nunca me dijo que leía este blog ni me habló de ello a lo largo de su larga enfermedad. Yo imaginaba que algo había visto pero no estuve segura hasta este verano.

Fue una de nuestras últimas conversaciones en el porche de casa de sus padres. Hablábamos de esto y aquello en el bochorno del medio día, rodeados de los sobrinos por los que los dos sentíamos verdadera locura. Como uno de ellos había metido la pata en clase, él dijo: “No te preocupes, todos somos perfectos, pero siempre andamos buscando ser pluscuamperfectos”. Al acabar de decirlo, me miró y, con un brillo especial en los ojos,  sugirió: "¡Anda! Esto lo puedes poner en alguno de los textos que escribes”. Me encantó que hubiera leído algo de este blog, ¡menudo regalo!

Y aquí estoy yo haciendo mi pequeño homenaje a este gran hombre que ha luchado con todas sus fuerzas hasta finales del mes de agosto. Creo que nunca le agradecí bastante que fuera a visitarme cuando me operaron hace tres años. Él tenía que estar cansado de tanto hospital pero allí estuvo, a mi lado, dando ánimos. Gracias.

La realidad no es perfecta aunque, si te paras a pensar, es desde su imperfección desde donde aprendemos. Distinguimos entonces los momentos pluscuamperfectos de los que no lo son. Agradecemos los instantes efímeros, intensos, agradables o deseados y los saboreamos como un bocado exquisito.

Yo he tenido la suerte de conocer a Marcial pero he de confesar que me han faltado muchos ratos de charla con él en los veranos que quedan por venir. Sé que la realidad ha cambiado y que ya no estará más sonriendo en el porche al vernos llegar. Lo sé. Pero lo que sucede es algo que nada tiene que ver con lo que se siente...


DEDICATORIA: Con todo mi cariño y respeto por él y por todos los que estuvieron acompañándolo. Ellos son también mi familia. Marcial me ha enseñado a ser una mejor persona con su sonrisa perenne y su mirada irrepetible. Gracias de nuevo y siempre. 

domingo, 14 de julio de 2013

Los vencejos son para el verano

Vencejo volando a las espaldas de la Parroquia de la Asunción de Hellín

“Voy a ver cómo vuelan los vencejos”, dijo de repente. Y yo lo seguí hasta el balcón de casa de nuestros padres. Al salir me di cuenta de que el cielo estaba lleno de cientos y cientos de ellos. Aquellos pájaros se movían en una danza infinita imposible de repetir. Tejían en el cielo palabras ilegibles y dibujos abstractos que hablaban de libertad. "Volar y volar así debe ser una sensación embriagadora"- me dije.

En casa los llamamos aviones aunque creo que el idioma se equivoca y sería más acertado llamar a estos últimos vencejos. Su vuelo es tan perfecto que el hombre aún no ha logrado plagiarlo.

“Cuando era pequeño me salía a la terraza de la casa vieja a mirarlos. Era uno de mis pasatiempos favoritos”. Nunca me lo había dicho y me supo a secreto recién desvelado y a arrebato de celos por no haber compartido con él esos momentos tan mágicos. A esa edad la mente viaja más rápido que la realidad y se crean universos paralelos en la imaginación. ¿Cómo habrían sido nuestras conversaciones? Dos niños mirando al cielo en una tarde de junio, maravillados ante la naturaleza.

“¿Por qué te gustan tanto?”- le pregunté, a bocajarro. Mi hermano, con la tranquilidad que le caracteriza, después de pensarlo unos segundos, dijo: “La verdad es que no lo sé”. Creo que en realidad lo que me quería decir era que no hacía falta contestar porque ante nosotros estaba la respuesta con toda su belleza. A veces queremos que nos digan lo que se cae por su peso y hacemos que se pierda la magia de los silencios.

Así que me callé y me dediqué a observar el espectáculo sobre el jardín. Sentía que era cierto, yo también los había observado y escuchado desde pequeña pero no lo sabía. Su sonido anunciaba exámenes y final de curso y, lo que era aún mejor, vacaciones, tardes de juegos con los amigos, agua, sol y horas de sueños interminables.

Entonces me contó datos curiosos sobre ellos y yo me hice niña para comprenderlos mejor, porque la imaginación suele decrecer a medida que crecemos, algo que no llego a entender. ¿Será que me estoy haciendo mayor?


Dedicatoria: Las fotos de hoy son del protagonista de este relato, mi hermano Jesús. Con él he compartido momentos muy intensos y sé que aún nos quedan muchos más. Gracias por mostrar tan fácilmente a tu niño, es maravilloso. ¿Seguimos jugando?


Vencejos en la Ermita del Rosario de Hellín
 

jueves, 11 de julio de 2013

A un gran niño

 
Eladio con sus vecinos haciendo lo que tanto le gustaba.

Eladio puede parecer un nombre serio por lo que le llamábamos cariñosamente Eladito. A mi vecino le pegaba más ese apelativo porque conservó siempre su inocencia intacta. Aunque tenía la edad de mi padre era más como yo, un niño. Nunca decía sus años y, si se le preguntaban, respondía incansablemente: «Treinta y joven, treinta y joven».

Algo que no funcionaba bien en su mente le impedía madurar como al resto de personas. Cuando yo lo conocí ya era un niño con forma de hombre. Nunca olvidaré, y me consta que tampoco lo harán mis hermanos, sus ojos azules claros como la sinceridad. Su mirada era la más limpia que he visto en mi vida en un hombre de su talla y me sorprendía que te observaba como lo hacen los bebés.

Su madre le enseñó a leer y a escribir de forma mecánica al igual que hacía cuando repetía los poemas que aprendió de memoria. Él recitaba automáticamente toda la serie de versos con sólo decirle las primeras palabras:

- A un árbol...
- ...una piedra tiró un muchacho y una pera exquisita soltole el árbol- decía él.

Todas tenían su moraleja y, cuando acababa, podía seguir perfectamente hablando de otra cosa, como si nada.

Yo no lo sabía hasta que lo vi un día a la puerta de la residencia en la que pasó sus últimos años, pero a mi manera lo quería. En aquella ocasión me paré a su lado y él me miró como a una desconocida. No me dijo el «perlica» con el que solía llamarme cariñosamente cuando me tenía tomada años atrás, ni sonrió. Cuando me despedía creo que un poco de luz de reconocimiento iluminó sus ojos y con eso me quedo. Ahora comprendo que él para mí no había cambiado, sólo envejecido y yo en cambio ya no era la niña que escuchaba sus historias.

Cuando lo recuerdo me conmueve que la gente no tuviera compasión por él. Llegó en muchas ocasiones a nuestra casa, su refugio en la parte alta del pueblo, lleno de tierra y de ira porque los chiquillos lo insultaban y le tiraban piedras. Nunca entendí que alguien pudiera hacerle daño porque no se metía con nadie. Nosotros lo calmábamos como bien sabíamos, pero lo que realmente me hubiera gustado era quitarle ese dolor.

Sus aficiones eran tocar la armónica, que siempre llevaba en el bolsillo de su americana (¡un niño con americana!), imitar animales, tocar el tambor... Pero una de mis preferidas era cuando interpretaba el gesto y la postura de las figuras de los pasos que procesionaban en Semana Santa. Le decías entonces «el Cristo de los Azotes» y él se quedaba un rato como en éxtasis, con la misma cara de pena y la posición del cuerpo.

Tenía un miedo espantoso a la muerte y cuando se le nombraba su cara mostraba terror. Los críos del pueblo lo sabían y le decían: "Eladito, la caja y la corona". Él huía despavorido gritando y haciendo la señal de la cruz con los dedos.
 
Me dice mi madre que siempre creyó en los Reyes Magos y que le encantaban los juguetes. Al escuchar esto me ha dado mucha ternura y, si cabe, lo todo comprendo más. Se quedó con lo mejor de la infancia: era muy listo.

Eladio era de esas personas que han pasado por aquí como de puntillas porque nunca pudo entrar en el mundo de las personas adultas y creemos que así no se puede dejar huella. Muchos de nosotros perdemos a nuestro niño tan pronto que, desgraciadamente, aunque dejamos grandes huellas, descuidamos los pequeños detalles y nuestros ojos en vez de mirar juzgan, algo que él nunca hizo.
 
 
 
Dedicatoria:
 
Eladio fue alguien que estuvo presente en mi infancia y me apetecía hacerle este pequeño homenaje. En parte yo también soy él, como todos los que han transitado por mi camino. Gracias por ser como eras.