miércoles, 14 de octubre de 2015
Septiembre
Llueve,
avanza el otoño.
Hoy quiero ser marzo
y seguir oliendo a verde.
La luz azul del verano
vuela al sur, y tras ella yo.
Este dulce septiembre
escampa en mi corazón.
Fotografía realizada por BdB
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Todo y nada puede pasar
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Cielo nocturno del mundo de los sueños |
Se acercó y me cogió la mano, como el que toma un pájaro, y yo me dejé hacer. Los sueños es lo que tienen, todo es perfecto y admisible. No sé si me susurró algo al oído y, cuando me di la vuelta, nos besamos sabiendo que era un momento único, de esos que tal vez no llegues a vivir realmente nunca. Fueron unos segundos que, al despertar, me mantuvieron todo el día con su sabor en los labios.
Cuando lo volví a encontrar la noche siguiente, le dije tímidamente sin mirarlo a los ojos:
- Anoche estuviste en mis sueños.
- Lo sé y me gustó.
- A mí también, volví a decir.
Esta vez había tenido un sueño por capítulos y en la segunda parte fuimos incapaces, aun estando en esa tierra sin ley, de volver a besarnos. Paseamos entonces de la mano, dichosos de saber que allí teníamos un lugar común en el que cualquier cosa podía pasar, si así lo queríamos ambos.
Fotografía: BdB
Fotografía: BdB
domingo, 6 de septiembre de 2015
La magia del movimiento
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Viento en acción |
Gracias al viento una pequeña mariposa es capaz de crear su efecto y hacer que todo empiece a moverse. Quién sabe si la tormenta de esta mañana no ha sido provocada por una de ellas. No, no la culpo, se lo agradezco. Despertarse oyendo llover y oliendo a tierra mojada es un lujo que no se puede tener todos los días, y menos por estas comarcas del sur.
Me vienen a la mente, a esa parte que escoge los retazos con movimiento en mi memoria, la sinuosidad del cabello a la orilla del mar, las olas que mecen la luna, o incluso la ropa tendida, esa que huele a madre. O su infinita creatividad cuando moldea las nubes haciendo del cielo un cuadro inacabable, que no puedes dejar de mirar.
Sentir el viento en la cara te inunda, dándote la vida como al bebé recién nacido. A veces dan ganas de gritar y otras de callar enmudecido porque no hay palabras. Ser viento en el viento, simplemente.
Fotografía: BdB
martes, 21 de julio de 2015
¿Y la belleza?
No hay llave en la cerradura
que abre la luz del mundo.
Ni siquiera puerta.
La luz, con su belleza,
siempre está ahí,
la sientas o no.
A veces eres puerta,
y otras, la llave.
Foto de BdB
viernes, 17 de julio de 2015
Ayer
Amanece en el mundo
y yo sigo en ayer.
De repente me doy cuenta,
pero ya es demasiado tarde
para alejarme de ti.
y yo sigo en ayer.
De repente me doy cuenta,
pero ya es demasiado tarde
para alejarme de ti.
jueves, 9 de julio de 2015
Amanece
Estás durmiendo tranquilamente a mi lado
y el día amanece...
¿No lo oyes llegar y
meterse en nuestra cama?
Viene con el cuerpo fresco y nuevo,
se acomoda,
y nos da otra oportunidad
de seguir amando.
y el día amanece...
¿No lo oyes llegar y
meterse en nuestra cama?
Viene con el cuerpo fresco y nuevo,
se acomoda,
y nos da otra oportunidad
de seguir amando.
miércoles, 10 de junio de 2015
En el caparazón
Salir del caparazón
y ver que no hay nada
ni un destello de lo que fue.
Al fondo del salón,
arrinconada, la lluvia
inunda los espacios
donde creamos sueños.
En la inmensidad del tiempo
tú, un simple recuerdo
que aun efímero perdura.
Salgo de mi caparazón
y no hay nada,
ni fuera ni dentro.
y ver que no hay nada
ni un destello de lo que fue.
Al fondo del salón,
arrinconada, la lluvia
inunda los espacios
donde creamos sueños.
En la inmensidad del tiempo
tú, un simple recuerdo
que aun efímero perdura.
Salgo de mi caparazón
y no hay nada,
ni fuera ni dentro.
Conversaciones con el tiempo (4)
Hoy el tiempo me dice que puedo empezar el resto de mi vida, estoy preparada.
jueves, 4 de junio de 2015
Conversaciones con el tiempo (3)
Hoy el tiempo me sonríe, dice que aunque pasa por mí, sigo guapísima. Sé que miente o al menos mentirá algún día.
Son del mar
Las reservas de calor para el verano se estaban agotando y en el poblado
nos preparábamos para el cargamento de frío que se avecinaba. Los
mayores habían trabajado duro guardando provisiones para el invierno. El
mar era nuestro recurso natural y a él le dedicábamos las dulces noches
del verano para sacar los víveres que luego salábamos al sol.
Yo era aún una niña y disfrutaba tanto del calor como la cigarra del cuento. Cantaba, sesteaba y esperaba las barcas que traían su cargamento brillante a la orilla. Mi misión consistía en separar los diferentes tipos de peces y demás criaturas marinas al vaciar las redes. Aunque ya lo hacía con rapidez, al principio me supuso un verdadero quebradero de cabeza. Muchos “esoesunasardinaynounboquerón” hicieron falta para que mis manos se volvieran cada día más ágiles.
Los vientos del norte esperaban escondidos buscando el mejor momento para entrar en escena y yo, sola en la playa, veía como las barcas, bien amarradas, se mecían suavemente preparándose para las duras tormentas del invierno. En mis juegos infantiles conversaba con ellas y me decían: “Somos del mar”. Y yo sabía que las más viejitas, ésas que tanto crujían, no se equivocaban pues no volverían a separarse de él nunca más a la llegada del próximo verano.
Yo era aún una niña y disfrutaba tanto del calor como la cigarra del cuento. Cantaba, sesteaba y esperaba las barcas que traían su cargamento brillante a la orilla. Mi misión consistía en separar los diferentes tipos de peces y demás criaturas marinas al vaciar las redes. Aunque ya lo hacía con rapidez, al principio me supuso un verdadero quebradero de cabeza. Muchos “esoesunasardinaynounboquerón” hicieron falta para que mis manos se volvieran cada día más ágiles.
Los vientos del norte esperaban escondidos buscando el mejor momento para entrar en escena y yo, sola en la playa, veía como las barcas, bien amarradas, se mecían suavemente preparándose para las duras tormentas del invierno. En mis juegos infantiles conversaba con ellas y me decían: “Somos del mar”. Y yo sabía que las más viejitas, ésas que tanto crujían, no se equivocaban pues no volverían a separarse de él nunca más a la llegada del próximo verano.
Foto de mi amigo César Cerón
martes, 2 de junio de 2015
lunes, 1 de junio de 2015
Conversaciones con el tiempo (1)
Hoy el tiempo me felicita porque dice que soy un año mayor que ayer.
domingo, 3 de mayo de 2015
Verde esmeralda
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Foto de familia. Cuenca primavera 2015. |
domingo, 5 de abril de 2015
De vuelta
Un largo día de duro trabajo es una
buena razón para volver a casa. No importa que el cuerpo duela, ni
que la mirada sea incapaz de ver que la cortina se agita vaporosa al
verme llegar.
Ya estoy aquí y todo lo demás, lo que está por venir
y lo ya vivido, son los pasos que inexorablemente me llevan a ti que estás a miles de kilómetros, más allá del mar, esperándome.
Foto: César Cerón
Entrada publicada en http://enhebrados.blogspot.com.es/
domingo, 22 de marzo de 2015
Olores
Atardecer murciano este invierno |
Retoco de colores mi cielo.
Mullo la almohada de los sueños
que me acompaña desde niña,
pero antes,
subo al tejado morado del atardecer,
y dirijo la antena directa al corazón.
Hace frío en esta buhardilla quejumbrosa
donde encontré punto de amarre.
Oigo, desde el balcón,
una sirena hueca que,
mezclada con el eco de voces antiguas,
presagia con urgencia
una nueva travesía.
De vez en cuando,
reaparecen las dudas en el oleaje
que me arrulla con su mar de fondo.
Ola tras ola me dejo llevar
por la ingravidez de mi cuerpo en el agua.
Cuando me alejo de la orilla
veo que ante mí no hay nada
pero huele a todo:
A pan recién horneado, a ilusiones doradas,
a jabón en los cajones y miradas serenas,
al reflejo de mi cuerpo nacarado
dibujado por el alba.
jueves, 19 de marzo de 2015
Musique
Cuando escucho la banda sonora de Cinema Paradiso se me alegra el alma, con una paz que me hace sonreír por dentro y por fuera desde los primeros compases. Esto me lleva a pensar que la música crea pequeños recipientes donde se guardan las emociones en conserva. Allí se quedan esperando a que le des al play para dejar salir su perfume, igual y diferente cada vez. A veces la nostalgia se convierte en alegría por la nostalgia, el amor es ahora recuerdo, las palabras son caricias, tus ojos son besos e incluso cada persona amada a lo largo del tiempo...
Me pregunto a menudo si el compositor era consciente de la belleza que creaba y de las almas que iba a acariciar. Un momento creativo así debe ser mágico. Esas primeras notas que surgen de repente unas detrás de otras, pariendo una sencilla y pequeña melodía que te tintinea en la cabeza. Su posterior crianza hasta que se va sola por esos mundos de dios a conmover a millones de personas que, al igual que yo, se creen únicas cuando la escuchan. Y por último, saber que esa criaturita es inmortal y atemporal como los sentimientos.
Yo me dejo llevar por la música que en algunas ocasiones me es tan necesaria como respirar. Entonces, abro la carta de las emociones y destapo un tarro con el sabor de mi momento: ternura, amor, rabia, saudade... hasta saciarme. Compartir la música no es otra cosa que compartirse a uno mismo y querer estar más cerca del otro. ¿Cenamos juntos?
NOTA: Se lo dedico a todos lo que han compartido música conmigo porque de alguna manera me han mostrado que les importo.
Cada melodía, cuando es ya adulta, puede pasar a gestar también otros seres, criaturas, sueños... En este caso acabo de dar a luz a una entrada de Ennio Morricone. ;-) BdB
Cada melodía, cuando es ya adulta, puede pasar a gestar también otros seres, criaturas, sueños... En este caso acabo de dar a luz a una entrada de Ennio Morricone. ;-) BdB
domingo, 1 de marzo de 2015
Incapacidades
"No valoras lo que tienes hasta que lo pierdes", es una frase que siempre me ha fastidiado mucho...
Cuando la dicen me pregunto qué es lo que me estaré perdiendo. Lo busco desesperada y olfateo a mi alrededor para encontrar alguna pista. ¿Sería más feliz si me diera cuenta de lo que soy incapaz de ver?
viernes, 27 de febrero de 2015
Tiempo de deseos
Recuerdo con añoranza aquellos años en los que fui feliz sin saberlo. Cuando el tiempo corría lo justo para que no me quedara rezagada en el pasado. Y tampoco corría tanto como para estar en el futuro la mayor parte del rato. Yo me movía al ritmodemisdeseos, una medida temporal que no está científicamente probada pero que es perfecta por su precisión, os lo aseguro. Cada una de estas medidas abarcan el intervalo exacto que va desde que sientes que si no haces algo serás menos feliz y lo llevas a cabo. Si os dais cuenta es algo perfecto en su duración, no hay probabilidad de error en su longitud.
Ser niña es lo que tiene, allí todo es posible: Desde parar el mundo porque tus pensamientos crean otro paralelo, hasta mirar tu vida desde allí y no querer volver.
A lo mejor sigo siendo feliz y no lo sé tampoco ahora. A lo peor me estoy haciendo mayor y mi unidad de tiempo ya no es tan exacta porque no coincide con el ritmodemisdeseos. Tic tac tic tac...
Fotografía: BdB
Fotografía: BdB
martes, 24 de febrero de 2015
Tres variaciones
-1-
Siempre que escribo lo hago para un tú aunque muchas veces ese tú sea yo
misma, ¿te ocurre a ti lo mismo cuando tienes la cámara entre tus
manos?
Esta foto que me hiciste en la pradera, sin que supieras que me daba
cuenta, me hace pensar en esto que te cuento. Aunque si bien es cierto
que aquí la combinación de espejos se complica: Sabía que estabas detrás
de mí y me decía "¡qué foto tan chula está haciendo!". Era como si me
observara a través de tu objetivo-subjetivo. Me veía y, a la vez, era
consciente de la belleza de un fotograma en el que yo estaba pero en el
que no me llegaba a sentir inmersa. Mientras pensaba todo esto estaba
fuera del momento, estaba en el futuro, justo cuando me enseñaras la
foto para darme una sorpresa. ¿A ti te pasó lo mismo? A veces los
pensamientos consiguen secuestrar todos nuestros sentidos y nos hacen
viajar a un tiempo que realmente aún no existe.
-2-
Sin duda esperó a que todos se marcharan para hacerse la dueña de la
tarde y estoy segura de que ni siquiera advirtió el clic de la cámara.
Me sorprende que no te dieras cuenta de su deseo de estar sola mirando
la inmensidad. ¿Le robaste la soledad para regalársela a los demás? Te
encargaste, como buen testigo mudo, de aprehender ese remanso de
serenidad en tonos grises para que fuera eterno. Las imágenes capturadas
incomprensiblemente son, en el fondo, liberadoras.
-3-
La reunión había sido peculiar, decidimos que nada de paredes de
hormigón. Se os ocurrió que encontrarnos en la pradera nos haría sacar
todo lo que habíamos guardado desde hacía años de una forma más natural.
No entendí la disposición de las sillas porque no nos permitía vernos
aunque sí escucharnos. Pronunciamos verdades a medias porque la verdad
entera como tal no existe. Cuando decidimos que ya estaba todo dicho, me
sentí incapaz de seguir al grupo. Percibía vuestras risas nerviosas al
volver a miraros a la cara, las palabras de disculpa, el intento de
acabar de una vez con los malentendidos. Allí, estática, acurrucada en
el sol de la tarde, preferí seguir escuchando el silencio de las
palabras que no se habían dicho.
Foto de mi amigo César Cérón
Foto de mi amigo César Cérón
miércoles, 18 de febrero de 2015
Tiempo otoñal
Ahora me sabes a otoño, como aquel parque en el que nos conocimos. Incluso tus pasos resuenan en mi cabeza con el crepitar triste de sus hojas caídas. Hoy me dices que te vas, que te llevas lo que quedaba de risas en la nevera, pero que no lo haces a mala fe.
Te has dado cuenta de que el tiempo corre y tienes que ir tras él para que no se te escape. En casa, en cambio, el reloj marca las horas con un ritmo tan lento que pesa.
Foto de mi amigo César Cerón
Publicado en 2012 en el blog enhebrados.blogspot.com
jueves, 12 de febrero de 2015
Playback

-Pues yo tampoco, pero soy su fan número uno.
-¿Era una pregunta trampa?
-No, era una pregunta chorra para crear intriga y expectación. Soy muy peliculera, ya me conoces...
-Bueno, al grano, ¡anda que es para hoy|
-Vale. Pues mira, volvía un día del trabajo y escuchaba a toda cebolla mi canción favorita de Drexler en la radio. Para desestresar, ya sabes... Me desplazaba por las calles de Murcia como si no hubiera nada más que yo y esa música, sin pensar. Era hora punta y estaba rodeada de muchos coches pero no me importaba ir cantando y bailando en el asiento. Bueno pues, justo en el momento de mayor apogeo de la canción, tras un movimiento coreográfico de la cabeza a la derecha a la vez que hacía el playback de mi vida, me encuentro de frente con un hombre que creía cantar y bailar mejor que yo el tema. Él, en su coche, escuchaba la misma emisora. De repente nos quedamos enfrentados cara con cara, cortados en mitad de la interpretación. Nos dio por reír a la vez que nos poníamos rojos por el corte. Luego, esa bonita sonrisa, que se me quedó grabada como una instantánea en la retina, hizo el resto. Eso y que a él se ve que le pasó algo parecido porque ambos hicimos lo imposible por encontrarnos. Murcia es un pañuelo, afortunadamente a veces.
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