sábado, 16 de junio de 2012

Las lágrimas

Hay veces en que las lágrimas llegan porque sí, porque no tienes otra manera de expresarte. No siempre son una señal de tristeza pero, si te paras a mirar, en el fondo encuentras al menos un atisbo de melancolía. Son, las lágrimas, el testigo mudo de las emociones que manan con dulzura desde el interior, creando un remanso interno donde hace un momento había aguas turbulentas y rebosantes. Al caer purifican y borran suavemente su camino que, inexplicablemente, queda listo para una nueva inundación. 

Se puede llorar con los ojos secos, con suspiros, con miradas perdidas, con el pensamiento, eso es algo que no resulta complicado. Hacerlo así es menos depurativo y provoca inundaciones internas que pueden durar incluso décadas. No lo recomiendo. Cuando hay que llorar, se llora aunque al segundo siguiente estés riendo como si nada. No, no estoy loca de atar, o tal vez sí ;).

Me hubiera gustado llorar a borbotones cuando tenía ganas de hacerlo, descargando así los nubarrones para volver a ver el cielo despejado. Pero han sido demasiados nosellora entre otros muchos nosehaceestooaquello para permitírmelo a veces. Esa sensación de después de limpiarte la cara, respirar profundo y notar que el aire llega mejor a los pulmones entre hipidos desacompasados, no tiene precio y sin embargo es gratuita. 

Se puede llorar de alegría y de emoción y a veces incluso se llora por si no nos volvemos a ver, por el tiempo pasado y el futuro que no existirá. La lista es inmensa, infinita. Pero lo que yo prefiero es seguir estando viva en cada lágrima y en cada sonrisa y dejarlas nacer naturalmente, como pequeñas ninfas libres en el claro de un bosque... de bambú, por supuesto.

domingo, 3 de junio de 2012

La vida es

"En ocasiones la vida no coincide con lo que ESPERO, porque la vida simplemente ES sin ningún PERO que valga".



A mi amiga Giulia y a esos "peros" que bloquean si se les da rienda suelta.

jueves, 10 de mayo de 2012

Imanes

Imanes en plena acción

Sus abrazos sabían a despedida. Había algo entre ellos contrario a la magia de los imanes porque incomprensiblemente casi siempre se repelían. Nunca pensaron que tal vez sólo se habían compartido desde los polos del mismo signo, el negativo. La física de la atracción otra vez llevaba las de ganar aunque no lo supieran. Era lógico que, a más negativo por ambos lados, la historia hiciera aguas. Entre manoteos infructuosos la buscaba en la niebla sin saber que ella era llevada por la corriente magnética a la deriva. Así uno no podía ser la tabla de salvación del otro. Se movían en bucle de manera desacompasada al ritmo de un “Te hundes tú, me alejo yo” seguido a veces de “No sé qué hacer, por favor, déjame hundirme contigo”. 

Un buen final para un mal principio. Pero desgraciadamente continuará...

domingo, 6 de mayo de 2012

Lo bello y lo triste

Del último libro que he leído he sacado esta cita que me apetece compartir. El autor, Kawabata, me sorprende por la sencillez con la que escribe consiguiendo pasajes de belleza triste o incluso tristezas bellas. No sé. Recomendable para aquellos a los que les atraiga Japón como a mí.

"El tiempo pasó. Pero el tiempo se divide en muchas corrientes. Como en un río, hay una corriente central rápida en algunos sectores y lenta, hasta inmóvil, en otros. El tiempo cósmico es igual para todos, pero el tiempo humano difiere en cada persona. El tiempo corre de la misma manera para todos los seres humanos, pero cada ser humano flota de distinta manera en el tiempo."

"Lo bello y lo triste" de Yasunari Kawabata (1961).